RADIO MISTERIO FM

miércoles, 24 de abril de 2013

El universo acelerado





Los físicos Ana Achúcarro y Brian Schmidt, durante el acto en Madrid. | Fundación BBVALos físicos Ana Achúcarro y Brian Schmidt, durante el acto en Madrid. | Fundación BBVA
Si la comprensión del universo nos ayuda a comprender nuestra propia naturaleza, como afirmaba el escritor de ciencia ficción Stanislaw Lem, la incomprensión de la energía y la materia oscura, el enigmático 'cemento' del universo que representa más del 95% de la materia de éste, es la incomprensión de nosotros mismos. Brian Schmidt, premio Nobel de Física en 2011, está en Madrid para demostrar que cuanto más sabemos del "destino final" del universo, más cerca estamos de comprender nuestro propio destino final.
El astrofísico norteamericano obtuvo el premio Nobel en 2011 por rescatar una idea que Albert Einstein descartó en su Teoría General de la Relatividad: la existencia de una constante cosmológica, de una energía que contrarresta a la gravedad, que empuja de forma inversa a la atracción de la gravedad. Se cree que esa incomprensible energía, que repele la luz y es imposible de detectar, es la llamada energía oscura, que en los años 90 confirmó la teoría de la 'constante de Hubble' de que el universo está en constante expansión. Lo que Schmidt descubrió en 1998 es que, al contrario de lo que se pensaba, esa expansión no se está frenando, sino que se acelera cada vez más.
"Una energía que desconocemos está 'empujando' la fuerza de la gravedad", afirma Schmidt en una rueda de prensa previa a la conferencia 'El universo acelerado' de la Fundación BBVA, que ha pronunciado este martes en Madrid. Y esa interacción antagónica entre esas dos energías provoca la expansión del universo. "Alrededor de un 30% de ella tira, atrae, como los átomos que conocemos, mientras que el 70% restante parece que empuja, repele esa otra energía. Es un juego constante de atracción y repulsión en el universo".

Energía oscura

Schmidt analizó durante años varias supernovas muy lejanas - esto es, también muy antiguas- que emitían una luz mucho más débil de lo convencional. La idea que desarrolló tras su estudio fue algo que él mismo estuvo a punto de descartar. Su brillo era tan débil porque el universo se estaba desplazando más rápido de lo pensado, y no de una forma constante, como se creía. Y la causa de esa aceleración es la energía oscura.
Una energía que sigue siendo un misterio, a pesar de que según Schmidt estamos "a una idea brillante de descifrarla". Y que aumentará a la vez que se expande el universo. Schmidt lo explica: "Imagina una superficie flexible de caucho, o de goma, en la que hay muchas estrellas. Al estirarla, las estrellas se separan cada vez más". Y el espacio que hay entre ellas, ese 'cemento' de la energía oscura y materia oscura, aumenta. Cuanto más se expanda el universo, más cantidad de energía oscura se creará. Y cuanto mayor energía oscura, mayor velocidad de aceleración del universo.

Uno de los mayores descubrimientos del siglo XX

Esto así porque los objetos se alejan más rápido cuanto más alejados están entre sí. Lo que explica que el universo "probablemente se expanda cada vez más rápido", según Schmidt. Y que cuanto más se expanda, más cerca estaremos de comprender cómo se formó. La luz de las estrellas lejanas tarda tanto en llegar a nosotros que su observación es la observación de ellas en el pasado, incluso del universo temprano. Lo que significa que "llegará un momento en el que dejará de llegarnos la luz a la tierra", sentencia.
La idea que sigue sin encontrar respuesta, pero que cada vez está más cerca de hacerlo, es la del destino final del universo. Schmidt ha descubierto que su ritmo de expansión se acelera, pero si lo hará eternamente o colapsará en un 'Big Crunch', la teoría del 'Gran Colapso' que sostiene que el universo llegará a un punto en el que frenará su expansión y sus elementos convergerán en un único punto de energía que explosionará, es aún un enigma.
El descubrimiento de Schmidt es, según Ana Achúcarro, catedrática de Física Teórica en la Universidad de Leiden, uno de los más importantes de la Astrofísica en el siglo XX. Gracias a él, y a nuevos avances tecnológicos como el telescopio VLT (Very Large Telescope, o Telescopio Extremadamente Grande) o el PLANCK (que recientemente ha confirmado la teoría de los 14.000 millones de años de antiguedad del universo), la concepción que se tiene del cosmos está en constante renovación.
Y es que eso es la ciencia, según Schmidt. "Predicción y un constante cuestionamiento de los modelos existentes". Y, por supuesto, el aprovechamiento de los errores. "Cuando ganas un Nobel la gente te pone en un pedestal y parece que tenemos que ser infalibles, pero es parte importante de un científico el cometer errores y forzar el límite de lo posible", ha apuntado.
"Cuando perseguimos estas nuevas ideas del universo, lo que verdaderamente estamos haciendo es perseguir aquello que no sabemos que desconocemos", concluye. Esto es, al fin y al cabo, nuestra propia existencia y razón de ser.



FUENTE: http://www.elmundo.es/elmundo/