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sábado, 1 de junio de 2013

Medusas: esas deliciosas desconocidas

Medusas: esas deliciosas desconocidas

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La medusa popularmente conocida como «huevo frito», presente en el Mediterráneo y comestible según Ruscalleda

La FAO recomienda comer medusas. Son gelatinosas y algo insípidas, según reconocen quienes las han probado, pero lo cierto es que la recomendación de la FAO llega tarde a lo que ya hacen algunos restaurantes afincados en España.

El grueso de la oferta para quienes quieran atreverse a probarlas, eso sí, las tienen los restaurantes japoneses, chinos o coreanos. Y es que, aunque uno de los argumentos de la FAO a favor de comerlas es hacer frente a las plagas, en la cultura asiática están integradas en los menús como una delicatesen desde hace tiempo. En algunas zonas hasta las cultivan.

Por eso, en Janatomo, un restaurante japonés ubicado en Madrid llevan años ofreciendo medusa con vinagreta y mostaza, acompañada con pepino. «Pero no se mezcla con nada más», explica el cocinero. Sin embargo, reconoce que no es habitual que los comensales españoles pidan el plato. «Solo algunas veces gente que tiene curiosidad».

Pero sirven medusas del mercado asiático, mientras que el objetivo de la FAO, a raíz del «Estudio de la proliferación de medusas en el Mediterráneo y el mar Negro», era destacar el lado bueno de la habitual invasión veraniega. «Si no puedes con ellas, cómetelas» era el mensaje.

Por ello, es especialmente relevante el testimonio de la chef Carme Ruscalleda. Desde 2003 sirve, por temporadas, un aperitivo hecho con medusas en el restaurante Sant Pau, premiado con tres estrellas Michelin. Esta primavera ha sido una fusión de la cultura catalana y la japonesa: «pan tumaca» con medusa cruda.

«Empezamos a servirla a raíz de un encuentro muy natural, en un viaje a Japón. Aunque al principio quedó como una experiencia de viaje, en 2007-2008 hubo una invasión de medusas, así que decidimos servirla como una forma de provocación al consumidor», explica Ruscalleda.

Muchos clientes empezaron a hablarle entonces de unas «medusas mediterráneas no urticantes y comestibles» y, a finales del verano de 2008, uno de ellos le llevó al restaurante algunas de ellas vivas. Era la Cotylorhiza Tuberculata, conocida popularmente como «huevo frito». La prepararon y descubrieron «un producto maravilloso». Y fresco.

Para poder abastecerse habitualmente fueron a la lonja de Arenys de Mar. Los pescadores estaban encantados, cuenta la chef. Pero al pedir el permiso, las autoridades europeas se lo negaron.

Aun así, Ruscalleda sigue sirviéndolas en verano. Frescas y sin cocinar porque entonces «pierden todo». Y se mantiene como una puerta abierta a que los clientes vean las medusas no sólo como algo «molesto», sino como algo comestible. El cambio de mentalidad del que hablaba ayer la FAO.

Fuente: http://www.abc.es/

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